lunes, 6 de enero de 2014

LA SONRISA INFINITA

Al caer la tarde ella se asomó a la ventana esperando ver la silueta que tanto le atormentaba.
Cada tarde a la misma hora, se le encendía esa llama en el corazón, la cual le hacia sonreír, era la única sonrisa que su cara dibujaba a lo largo del día, porque para ella no existía nada en el mundo, nada mas que el deleite por unos segundos de aquella silueta.
Ya asomada a la ventana, el tiempo pasaba inadvertido, dedicándole a ese momento un poco de desesperación.
De pronto en su rostro apareció esa leve sonrisa, que esta vez se prolongo hasta bien entrada la noche.
Cuando de pronto el sonido del timbre de la puerta, la hizo abanzar en su silla de ruedas, y al abrir esa puerta chirriante, esa sonrisa suya perduro en el tiempo una eternidad.

Autor: Eugenio Llamas ( Uge )